lunes, 29 de agosto de 2016

LAS BABAS DE DON GABRIEL de MARILUZ CHACÓN

"RESEÑAS LITERARIAS", "AUTORES NOVELES", "BLOG DE RELATOS", "INFIERNO", "EBOOK"


     Aconsejar la lectura de esta novela, porque lo es aunque esté estructurada como relatos, no es solo una recomendación, sino una exigencia para quien quiera sumergirse en una lectura atrapante.  Tan importante es lo que se cuenta como la manera de hacerlo. Y la forma en la que la autora muestra su historia es fascinante. Nueve personajes mundanos, (quizá alguno no tanto) y otros tres de los que el lector jamás podría esperar su aparición. No, no voy a desvelaros su identidad. 

¿DEJAMOS QUE LAS MÁQUINAS SUEÑEN POR NOSOTROS?



"RECURSOS LITERARIOS", "GENERADOR DE IDEAS", "CREATIVIDAD", "BLOG DE RELATOS", "GENERADOR ARGUMENTOS"


«—¿Quiere usted decir que esas revistas dan dinero así por las buenas a cualquiera por… garrapatear un cuento? ¡Vamos, Knipe! ¡Entonces todos los escritores serían millonarios!
—¡Ésa es la cuestión, señor Bohlen! Ahí es donde interviene mi máquina. Y otra cosa, señor. Yo ya lo tengo todo pensado. Las revistas grandes publican unos tres relatos en cada número. Fijémonos en las quince más importantes. Las que pagan más. Algunas son mensuales, pero la mayoría salen todas las semanas. Pues bien, con esto tenemos que se compran unos cuarenta cuentos a la semana, es decir, cuarenta mil dólares. ¡Con nuestra máquina, cuando funcione a pleno rendimiento, coparemos casi todo el mercado!

LA VIDA SOCIAL DEL ESCRITOR DIGITAL

"REDES SOCIALES LITERARIAS", "CONSEJOS ESCRITOR", "BLOGS LITERARIOS", "BLOG DE RELATOS", "RECURSOS", "ESCRITOR", "NOVEL"


     Ha llegado el momento de dar a conocer tus escritos. Podría decirse que has alcanzado la mayoría de edad literaria, sientes la necesidad de que esa afición, solo compartida contigo mismo o con tus más allegados, sea mostrada al mundo. La Red nos ofrece un abanico de posibilidades: ¿un blog?, ¿una red social literaria?, ¿tal vez participar en alguna comunidad de Facebook o Google+?


  No hay consejos universales. En tu andadura por este mundillo pasarás por distintas etapas. Inicios caóticos, necesidad de reconocimiento rápido, frustraciones a la mínima crítica o comentario no halagador, vaivenes en el ritmo de publicación, mono de likes… y hasta llegará un momento en el que sientas la necesidad de desconectar.

  Con perspectiva, lo primero que debes plantearte es crear un blog o no. Lo recomendable es hacerlo si optas a tener una vida social digital, piensa que ocupar tu pequeño espacio en internet permitirá que los seguidores que vayas consiguiendo puedan tener un lugar de referencia al que acudir para leerte. Pero ten en cuenta que es importante que antes hagas una planificación, aunque sea superficial, ¿con cuántos textos cuentas para empezar? Si no son muchos, piensa en que te quedarás sin material pronto. Algo que debes saber desde ya, es que la participación en la vida social roba muchísimo tiempo. Si cuentas con horas de sobra al día, perfecto. Pero si solo tienes un par de horas para dedicarte a escribir, tu actividad social se va a llevar una como poco. Y si el ritmo de publicaciones del blog baja, tu seguimiento también lo hará.

  Pero con crear un blog no basta, claro. Debes darle publicidad, moverlo. En este caso la montaña jamás viene a Mahoma. Las principales opciones son las redes sociales literarias o las comunidades de Google+ o Facebook.


LAS REDES SOCIALES LITERARIAS

  A poco que busques en tu navegador te aparecerán muchas, pero aunque el fondo es el mismo (subir tus textos para que otros escritores, como tú, los lean), el funcionamiento de cada una es distinto y es bueno que antes de participar navegues por ellas para tomarle el pulso. En próximas entradas daré mi opinión de aquellas que me parecen interesantes, pero desde ya creo que es bueno identificar cuatro aspectos a tener en cuenta:

1. Participación: ¿Cuántos usuarios tiene esa red? En principio, parece que cuántos más, mejor. Puede ser, pero antes plantéate otra pregunta: ¿quieres likes o comentarios elaborados? En las redes más masificadas los comentarios suelen ser más rácanos porque los participantes deben leer un volumen de publicación superior y, en muchos casos, para ganar tiempo se limitan a dar su voto o un comentario tipo: «Maravilloso. Me ha gustado mucho». Eso puede gustar al principio, pero después buscarás otra cosa. Además, piensa que una red masificada tiene un ritmo de publicación ingente. Lo que nos lleva al siguiente criterio.


2. Visibilidad de los textos. La era digital devora el presente, y las redes sociales aún más. Debes comprobar cuánto tiempo permanece visible tu texto en ellas. El lector casual solo leerá, en el mejor de los casos, la primera página de publicaciones. Hay redes que establecen un período de permanencia de 24 horas en el espacio dedicado a las últimas publicaciones, otras ni eso. Ten cuidado con esto si no quieres frustrarte por no tener lecturas. Aunque claro, para conseguir atraer lectores debes, sobre todo, leer y comentar a los otros escritores para que así te devuelvan la visita.

3. Sistema de votos y comentarios. Reconozco que odio los votos en redes sociales. Soy consciente de que un pequeño sistema de premio es algo que alimenta el ego del escritor, que sirve de motivación. Pero el problema es que ello tiende a la perversión de lo que significa compartir: escribir y, además, leer. He llegado a ver autores que cuando publican su entrada encadenan en ¡tres minutos! cerca de veinticinco likes. Por supuesto, no existe en la Tierra tal ritmo de lectura, simplemente es una manera mezquina de llamar la atención sobre su publicación. Pero esta práctica lleva al absurdo de convertir la red en un simple, y bobo, intercambio de votos que no lleva a ninguna parte.

4. Recursos añadidos. A fin de atraer usuarios, las redes crean contenidos y opciones que no se limitan al mero intercambio de textos y lecturas de sus usuarios. Ediciones impresas de los mejores textos, consejos narrativos, propuestas de retos o concursos, bibliotecas de fácil acceso en las que los autores noveles den a conocer sus libros… Ni qué decir que ello, aparte de una mayor calidad, ofrece un indicador de la atención de sus administradores para mantenerla viva.

COMUNIDADES DE GOOGLE+ Y FACEBOOK

  Para esta opción es imprescindible contar con un blog personal. Así como en las redes literarias puedes colgar tus textos en tu perfil, esta forma de darse a conocer se basa en visitar, y ser visitado, por otros bloggers. Participar en este tipo de comunidades es una excelente forma de que tu blog aumente el número de visitas. Además, dado que al hacer clic el lector entrará en un espacio exclusivamente tuyo, conseguirás, durante unos minutos, acaparar toda su atención y, quién sabe, que se convierta seguidor.

"Recuerda: tan importante como compartir, es leer."

  En estas comunidades todos tienen su blog, todos escriben y todos quieren ser leídos. Pero cuidado, corresponder visitas no solo debe ser una cuestión de educación o promoción. Esa no es la actitud. Cuando entres en un blog debes hacerlo como si fueras Indiana Jones antes de abrir la puerta de una cámara funeraria. Con el entusiasmo de disfrutar de lecturas que se escapan de lo que puedas encontrar en las librerías. Literatura desinteresada, escrita por alguien llevado por la pasión de escribir. Y siempre encontrarás algo de lo que aprender. Esa es la esencia de compartir. ¡Ah! No te olvides jamás de dejar un comentario elaborado, que demuestre que te ha interesado el texto. Eso es lo menos que puedes dar, pero lo máximo que podrás recibir en tu propio blog.

  Es aconsejable comprobar antes cuál es el objetivo de cada comunidad. No nos engañemos. Un porcentaje muy elevado de ellas es un mero escaparate de libros autopublicados en los que los participantes no tienen más interés que colgar su anuncio. Aléjate de ellas. Aunque recibas likes, serán likes que, en muchas ocasiones, no obedecen a la lectura de tu texto, sino a llamar tu atención para que veas su anuncio. No digo que sea malo. Al contrario, es legítimo. Pero, ¿no es mejor darte a conocer con tus escritos? Y que conste que yo no estoy libre de pecado.

  En definitiva, si quieres darte a conocer en la Red te sugiero:

* Cuida cada una de tus publicaciones como si fuera un bebé. Planifica, escribe, revisa y vuelve a revisar la ortografía, la sintaxis, la trama…

* Participa de verdad en la comunidad. Dedica a los demás participantes la misma atención que te gustaría que te dedicaran a ti. Jamás des un like sin haber leído el texto. Eso es muy feo y no sirve para nada. No quieras edificar un rascacielos en una semana. Comparte y comenta. 

* Intenta ser moderado en los halagos, ello lo agradecerá el autor puesto que así podrá valorar la calidad de su texto. Pero tampoco hagas correcciones si no tienes confianza con el autor o este no te lo pide. Te evitarás algún que otro sofoco.

* No seas pesado. Da tregua a tus seguidores, publica un par de textos a la semana, da tiempo a tu relato. Piensa que los demás tienen tan poco tiempo como tú y si ven un reguero de publicaciones seguro que les dará pereza visitarte o, a lo sumo, solo te leerán la última.

Por supuesto, esta entrada es puramente subjetiva. ¿Y vosotros? ¿Cuál es vuestra vida social literaria? ¿Cómo os organizáis para compaginar escritura y lectura de otros escritores?

¡Saludos tinteros!

CONVOCATORIAS QUE FINALIZAN EN OCTUBRE 2016


  ¡Hola amigos!

  No sé vosotros, pero yo soy un desastre con esto de los concursos. O me entero tarde, o basta que me decida a participar en uno para que las musas se vayan a las antípodas. Así que me he propuesto repasar las convocatorias con al menos con un mes de antelación y se me ha ocurrido compartir con vosotros las que me han interesado.

  He decidido destacar aquellas que permiten el envío de los relatos o microrrelatos por mail, que no tengan restricciones de participación y cuya temática sea más o menos "genérica". También he intentado que haya variedad.

LA VIDA POR LA QUE SUSPIRAS

"RELATO DE TERROR", "BLOG DE RELATOS", "LITERATURA", "LECTURAS RECOMENDADAS", "TELÉFONO MÓVIL", "LLAMADA MISTERIOSA", "PSICOPATA"


  El hombre, aquel que el pequeño Juan llamaba papá; el mismo con el que se acostaba cada noche Susana, su mujer; el tipo del traje gris marengo y mirada cansada para el resto de los ocupantes del autobús, cogió el teléfono.
  —¿Quién es?
  —Lo sabes de sobra.
 Manuel no contestó. Guardó el móvil en el bolsillo delantero de su traje y apoyó la cabeza en el cristal de la ventanilla. Sus ojos repararon en una adolescente que viajaba de pie en el interior. Apretaba contra el pecho una carpeta con un escudo universitario. Se bajó en la siguiente parada; los pantalones cortos apenas alcanzaban a cubrirle el trasero.    Sacó de nuevo el teléfono.
 —¿Diga?
 —No está bien dejar a un amigo con la palabra en la boca.
 —¿Qué quieres?
 —Liberarte, ¿qué si no?
 —¿Liberarme? ¿De qué?
 —Venga, acabas de ver a ese bombón. ¿Qué te has imaginado? ¿Qué has deseado? ¿Qué te lo impide?
 Se aflojó el nudo de la corbata y se revolvió sobre el asiento. Vio un gordo con los ojos cerrados; más atrás, un matrimonio aburrido; y, en los asientos traseros, un quinteto de jóvenes enfrascados con sus móviles.
 —¿Estás en el autobús?
 —No me hace falta. Te conozco demasiado para saber lo que haces en cada momento.
 —Voy a colgar.
 —¿Un día duro en el trabajo? Ese cabrón de tu jefe… ¡Vales más que todo eso! Te mereces otra cosa. Siempre te apasionó la pintura, ¿verdad? Pero eso no da dinero… y lo necesitas. ¿Por qué necesitas el trabajo? ¿Qué te impide dejarlo y comenzar de nuevo? ¿Eh, Manuel?
 —…
 —¿Quiénes sino tu mujer y tu hijo? Tú no puedes hacerlo, pero yo sí. Te voy a librar de ellos esta misma tarde… ¿Lo oyes? ¡Esta misma tarde!
 —¡Estás loco! —Manuel no controló el tono de su voz. Levantó la vista y comprobó las miradas de soslayo del resto de pasajeros. Continuó en susurros—: Ni se te ocurra hacerles daño.
 —Llegan a casa a las seis de la tarde, ¿verdad? Exacto, hoy es martes y el pequeño Juan tiene kárate y tu mujer, yoga.
 —¿Cómo sabes eso? ¡Cómo!... Llamaré a la policía.
 —Para decirles… ¿qué? Tranquilo te prometo que no les haré sufrir. Sé cómo usar un buen cuchillo.
 —No te acerques a mi casa.
 —Ya estoy dentro.
 Volvió a guardar el móvil en el bolsillo y comenzó a sudar. Faltaban tres paradas.
   Y eran las seis menos cuarto.
  Sentía como si en su asiento hubiera cientos de escorpiones. Se puso en pie y marchó a la zona de salida. Se agolparon en su mente imágenes de su boda, el nacimiento de su hijo... Sintió náuseas.
  El autobús circulaba como si una mula tirara de él y por más azotes que se le diera menos avanzara. Manuel sacó el teléfono de nuevo.
  —No me tienes que liberar de nada, ¿me oyes? ¡De nada!
 —Te roban tu tiempo; te encadenan a tu vida gris. Podrías conseguir lo que quisieras sin ellos.
 —¡No cuelgues!
 Un bache le hizo perder el equilibrio y pisó a una anciana.
 —¿Se encuentra bien? Tiene mal aspecto —le comentó la señora.
 —Disculpe.
 Se agarró a la abrazadera. A su lado, una niña le observaba con los ojos abiertos, su madre la cubrió con el brazo y, discretamente, se la llevó al otro lado.
 Cuando llegó a su parada y se abrieron las puertas, bajó de un salto. Sintió la mirada condescendiente del resto de ocupantes del autobús, pero eso no contuvo su loca carrera; tampoco lo hizo el semáforo de peatones en rojo.
 —Te lo suplico, ¡los quiero! —dijo mientras corría con el teléfono en la oreja.
 —Claro que los quieres. Pero esa no es la cuestión.
 Llegó exhausto a su portal. La mano le temblaba al acercar la llave a la cerradura.
 —¡Susana!¡Juan! —gritó al abrir.
 La única respuesta fue su propio jadeo. Se dirigió a la cocina y cogió un cuchillo de carnicero. En la penumbra, cruzó el pasillo, paso a paso, mirando dentro cada habitación.
 —¿Dónde estás?
 Entró en el dormitorio y encendió la luz. Las cortinas se mecían con la brisa que entraba por la ventana abierta.
 —¡Sal de una vez!
 —Estoy aquí.
 Manuel volvió hacia sí el lado de la afilada y pulida hoja del cuchillo. En ella se reflejaba su propio rostro.
 —Ves, siempre a tu lado.
 En ese instante, escuchó el ruido de la puerta de la calle.
 —Papi, ¡ya hemos llegado!
 La cara dibujada en el cuchillo sonrió.
 —Será rápido, confía en mí. Pronto iniciarás la nueva vida por la que suspiras.

FIN

¿Quieres escuchar la dramatización que realizó el equipo de LA NOCHE DE ANDRÓMEDA basada en este relato? Te dejo el vídeo y reitero mi agradecimiento a ese fantástico programa.



video




©David Rubio Sánchez. Texto y dibujo.
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